El bordado es la artesanía mas extendida en Yucatán, actividad tradicional más importante de la regíon gracias en gran medida a las mujeres de cominudades rurales que la practican. Posee gran diversidad de técnica, ya que existen al menos 20 puntadas, las más conocidas, además del punto de cruz, son costilla de ratón, diente de perro, punto de sombra, hilván e Xmanicté, estos dos últimos en peligro de desaparecer.

Reconocida como Patrimonio Cultural de Yucatán dicha técnica posee raíces prehispánicas y coloniales, ya que se han encontrado restos textiles carbonizados en el cenote de Chichén Itza, en los que se puede observar el tipo de puntada que se hacía en esa época llamada Chui-Kab y que aún se sigue practicando en algunas regiones del estado.

El punto de cruz, llamado en Yucatán hilo contado debido a la traducción del Maya Xok bi Chuy, se popularizó en toda la región con la llegada de los españoles, se cree que las indias mayas al trabajar en casas de españoles imitaban el bordado que las mujeres utilizaban introduciéndolos a sus hipiles, a través del tiempo esta técnica se ha enriquecido hasta llegar a las piezas distinguidas por su calidad y maestria como los ternos de mestiza.

 

Xmanicte o Manic Ben, es una puntada considerada endémica, ya que no tiene nombre en español y no se ha encontrado en ninguna otra parte de México ni del mundo. Según bordadoras profesionales dicha técnica es complicada y difícil de aprender, sus puntadas no tienen fin y se asemejan a una serpiente que se pasea por la tela de algodón o lino. Existen leyendas para su aprendizaje, las cuales hablan de que las niñas deben pasar sus manos por el cuerpo de una culebra y cantar su canción mientras bordan.